25/04/2026
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Ranspach-le-Bas: una empresa de calefacción familiar celebra 50 años de actividad

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La empresa Habé et fils, instalada en Ranspach-le-Bas en el Alto Rin, celebra medio siglo de actividad en calefacción, sanitarios y climatización. Fundada en abril de 1976 por Marcelline y Léon Habé con su hijo Gilbert, esta sociedad familiar emplea hoy a una treintena de asalariados. Patrick y Alain Habé, dos de los cuatro hermanos de la fratría, siguen en activo y encarnan la transmisión de un saber hacer artesanal a través de las décadas.

Una empresa familiar construida por cuatro hermanos

Los inicios de una aventura artesanal

Marcelline y Léon Habé lanzan la empresa el 1 de abril de 1976 en Ranspach-le-Bas, acompañados de su hijo mayor Gilbert. En aquella época, la calefacción de gasóleo domina el mercado residencial y el oficio de calefactor se concentra en la instalación de calderas convencionales y sistemas sanitarios.

La actividad de la sociedad cubre tres ámbitos: la calefacción, los sanitarios y la climatización. Un posicionamiento que sigue vigente cincuenta años después.

Cuatro hermanos, cuatro trayectorias en el mismo oficio

Jean-Claude, Roger, Patrick y Alain se incorporan rápidamente a la empresa familiar. Los cuatro hermanos trabajan juntos durante años antes de que Léon Habé deje su función de gerente en 1987. Patrick retoma entonces las riendas de la empresa.

Hoy, Patrick sigue asegurando la gerencia mientras que Alain continúa interviniendo sobre el terreno. Gilbert y Jean-Claude han abandonado progresivamente la actividad. La continuidad está asegurada.

Treinta empleados y un saber hacer transmitido

Un equipo estable que atraviesa las décadas

La empresa cuenta con una treintena de empleados. Algunos acompañan la historia de la sociedad desde hace muchos años. Esta estabilidad refleja una transmisión de competencias concretas: instalar un sistema de calefacción eficiente, diagnosticar una avería rápidamente, aconsejar a un cliente sobre la elección de un equipo adaptado a su vivienda.

Sobre el terreno, la experiencia marca la diferencia. Un calefactor que ha instalado cientos de calderas conoce las trampas, las configuraciones complicadas, las particularidades de los edificios antiguos. Esta experiencia no se improvisa.

Lo que representan cincuenta años en el oficio

En cincuenta años, el sector de la calefacción ha cambiado radicalmente. Las calderas de gasóleo reinaban sin rival en los años 1970. Hoy, los particulares se orientan hacia las bombas de calor, las estufas de pellets, las calderas de condensación de gas o los sistemas híbridos.

El papel del calefactor también ha evolucionado. Ya no se limita a instalar un aparato. Asesora sobre la eficiencia energética, guía a los clientes en los trámites de ayudas financieras como MaPrimeRénov' o los Certificados de Ahorro de Energía, y orienta hacia las soluciones más adaptadas según el presupuesto y la vivienda.

Las normas se han multiplicado. La certificación RGE se ha vuelto obligatoria para permitir a los clientes acceder a las ayudas públicas. Las etiquetas como Flamme Verte regulan los equipos de leña. El oficio exige una formación continua para mantenerse actualizado.

La evolución del sector vista por los artesanos de campo

Del gasóleo a las energías renovables

En los años 1970 y 1980, una instalación de calefacción se resumía a menudo en una caldera de gasóleo y radiadores de fundición. Simple, eficaz, pero consumidora de energía y contaminante. El gas ciudad se desarrolló en las zonas conectadas, ofreciendo más confort y menos restricciones de almacenamiento.

Luego la energía de leña resurgió. Las estufas de leña modernas, los insertos eficientes y sobre todo las estufas de pellets conquistaron a los particulares. La leña ofrece un coste por kWh atractivo y una imagen ecológica. Siempre que se elija una leña seca (tasa de humedad inferior al 20%) y se almacenen correctamente los troncos.

Las bombas de calor se han impuesto en estos últimos años. Aire-agua, aire-aire o geotérmicas, prometen ahorros importantes a largo plazo. Pero su instalación requiere una verdadera experiencia: dimensionamiento preciso, elección del modelo según el aislamiento, ajustes finos para optimizar el rendimiento.

Hoy, los sistemas híbridos combinan varias energías: una bomba de calor para la mayor parte de la temporada, relevada por una caldera de gas durante los grandes fríos. O una estufa de pellets como apoyo de una instalación eléctrica. La personalización reemplaza las soluciones estándar.

Los desafíos actuales para los profesionales

Formar a los equipos en las nuevas tecnologías lleva tiempo y cuesta caro. Un calefactor formado en calderas de gasóleo debe reconvertirse a las bombas de calor, las regulaciones conectadas, los sistemas solares térmicos. Los fabricantes multiplican las formaciones, pero la carga de trabajo cotidiana deja poco espacio para los días de curso.

Los trámites administrativos se complican. Para acceder a MaPrimeRénov', el cliente debe constituir un expediente antes del inicio de las obras, elegir un artesano RGE y respetar criterios técnicos precisos. El calefactor se convierte en un intermediario entre el cliente, los organismos pagadores y los proveedores de equipos.

Los plazos de aprovisionamiento plantean problemas. Algunas bombas de calor o calderas se piden con varias semanas de antelación. La escasez de mano de obra cualificada ralentiza las obras. Las empresas rechazan a veces clientes por falta de disponibilidad.

En este contexto, las estructuras locales y familiares conservan una ventaja: la relación de confianza. Un cliente que recurre a la misma empresa desde hace años sabe que intervendrá en urgencia si la caldera se avería un domingo de enero.

Por qué las empresas familiares perduran en la artesanía

La transmisión de un oficio concreto

Pasar de una generación a otra en la calefacción es transmitir gestos, reflejos, conocimientos de campo. Cómo purgar correctamente un circuito de calefacción. Cómo diagnosticar un problema de tiro en una estufa. Cómo aconsejar a un cliente que duda entre dos modelos de caldera.

Los cuatro hermanos Habé crecieron en la empresa. Conocen a los clientes del sector, las particularidades de las casas locales, los proveedores fiables. Esta memoria colectiva vale oro en un oficio donde cada obra es diferente.

La proximidad como diferencia

Una empresa local reacciona rápido. Cuando una caldera falla en pleno invierno, el particular llama a su calefactor habitual. Si la empresa está a 10 kilómetros y ya conoce la instalación, la intervención se hace en el día. Las grandes enseñas nacionales tienen dificultades para ofrecer este nivel de reactividad.

El boca a boca sigue funcionando. Un cliente satisfecho habla de ello a su alrededor. Una obra bien hecha se ve: una caldera silenciosa, radiadores que calientan uniformemente, una factura de gas que baja un 30%. La reputación se construye sobre décadas de trabajo serio.

Cincuenta años de actividad para la empresa Habé et fils son cincuenta años de oficio, de adaptaciones y de confianza ganada ante los particulares. Un aniversario que testimonia tanto la solidez de una estructura familiar como la evolución profunda de un sector artesanal confrontado a los desafíos de la transición energética.